Danza Invisible, al pie del cañón - Un cuarto de siglo haciendo bailar

Domingo, 11 de febrero de 2007

El grupo malagueño Danza Invisible cumple 25 años. La formación sigue al pie del cañón pese a la crisis del sector

Comenzaban los míticos años 80 cuando en un Torremolinos muy distante de Madrid, en el que la movida empezaba a dar sus primeros pasos, dos grupos se unían para crear la banda que lleva 25 años siendo el máximo exponente de la música pop de Málaga: Danza Invisible. Pocos grupos sobrevivieron a la explosión de los 80. Danza Invisible no sólo superó esa década, sino que ha salvado el milenio y, ante la crisis de la industria discográfica, puede presumir de haber editado casi una veintena de discos. Siguen llenando en sus conciertos, y la formación original es la misma que comenzó su andadura en los 80, a excepción del batería Ricardo Teixidó, que dejó el grupo en 1993.

Javier Ojeda, Manolo Rubio, Antonio Luis Gil y Chris Navas son como una familia. Y es que 25 años juntos son muchos. «Somos muy amigos, nos encanta la música y siempre hemos creído en lo que hemos hecho», comenta Navas.

Javier Ojeda llega a la banda en 1982. Su vocación era ser periodista, pero «mi pasión era y es la música; sólo me relacionaba con músicos y así he acabado», admite la voz del grupo malagueño.

En plena movida y auge del rock sinfónico, Danza Invisible apuesta por un sonido más británico y publican en 1982 el maxi-single 'Sueños '. «Siempre hemos ido algo a contracorriente. Éramos anglosajones al principio, después fuimos de los primeros en introducir sonidos latinos e incluso en los 90 nos atrevimos con el rap. No es que queramos ser los primeros, pero siempre nos ha movido la curiosidad musical. Queremos ser únicos y hacer una música personal y original», destaca Ojeda.

Conexión con la movida

Fueron coetáneos a la movida y a su filosofía de ruptura y creatividad, pero su virtuosismo musical los alejaba del sonido habitual de los grupos que triunfaban en Madrid. Pese a ello, el grupo tenía éxito en sus actuaciones en la capital y todos recuerdan su actuación en el mítico Rock-Ola.

El directo era, y es, uno de los puntos fuertes de Danza Invisible. Sus primeros discos no hicieron justicia a la fuerza de la banda, y en 1986 graban un doble recopilatorio en directo de un concierto en Madrid. En 1988 publican 'A tu alcance', que supera el disco de platino. Con este álbum -y «después de muchos bandazos», como señala Navas- el grupo encuentra su propio sonido, marcado por lo latino, pero sin abandonar el blues.

La década de los 90 será la de su consolidación. En 1990 lanzan 'Catalina', un álbum que incide en los ritmos latinos, pero en el que se abren a sonidos africanos, al flamenco e incluso al rap. Ya en 1993, Ricardo Teixidó deja el grupo para iniciar un nuevo proyecto denominado Clan Natura . «Con Ricardo tuvimos algunas diferencias, pero ahora nos volvemos a llevar muy bien», puntualiza Javier Ojeda.

La marcha de Teixidó no afecta a la solidez del grupo. Los malagueños recorren toda la geografía nacional y actúan en lugares como México y Jordania. En 1995 graban otro álbum en directo y en 1996 publican un nuevo disco. Pese a los altibajos de la industria discográfica, la banda vuelve a editar un CD en 1998, que supera el disco de oro. Sólo dos años después, publican 'Grandes éxitos', un recopilatorio con motivo de su 20 aniversario. Tras casi una veintena de álbumes, el último trabajo se publica en 2003, 'Pura Danza'. «Es un disco estupendo, pero por culpa del mal momento de la industria no tuvo toda la repercusión que debiera», rememora Ojeda.

«Cuando recordamos nuestros primeros años, notamos el contraste con el panorama actual. Antes había más 'alegría' para publicar discos. Pero nosotros somos músicos y seguimos confiando en el poder de una canción para emocionar», confiesa la voz de Danza Invisible.

En el cuarto de siglo que llevan juntos también han surgido proyectos paralelos. Ojeda ha colaborado con otros grupos e incluso el verano pasado sacó un disco en solitario. Gil ha iniciado algunos proyectos y ha producido a otros cantantes. «Javier y Antonio tienen muchas inquietudes y les han dado salida en otros proyectos, pero siempre siendo Danza lo primero», matiza Rubio.

Sobre su futuro destacan que tienen material «como para meternos en el estudio este verano», pero no les importa esperar. «Queremos que apuesten fuerte por el álbum. Sorprenderemos, pero sonará a Danza», concluye Rubio.

Fuente diariosur.es