Javier Ojeda «Si hay algo que me gusta de los malagueños es que no somos chovinistas»

Domingo, 2 de noviembre de 2003

Malagueño de pura cepa y residente en Torremolinos, «el mejor lugar para vivir» / Géminis que camina hacia los cuarenta / Casado y con un hijo / Es el cantante del grupo Danza Invisible e icono de una 'movida' a la que, modestamente, dice no pertenecer / Alegre, dicharachero y saltarín, su voz es personal e intransferible / Ama a la música sobre todas las cosas

¿Qué significa Javier Ojeda para la música española?

Aunque no tenga nada que ver, soy a Danza Invisible lo que Mick Jagger a los Rolling Stones.

¿Es posible Danza Invisible sin Javier Ojeda?

Creo que no, y no lo digo por soberbia, sino porque es la voz que identifica al grupo.

¿Y Javier Ojeda sin Danza Invisible?

Ahora no me planteo un proyecto individual, pero sí me apetece probar cosas con otros músicos.

Javier Ojeda estuvo a punto de ser periodista ¿Sus proyectos en solitario responden a un afán de rebeldía?

No, lo que pasa que de vez en cuando mola tocar con otra gente, como aprendizaje, como método para refrescar las neuronas y para demostrarte que puedes hacer cosas diferentes.

El Tercer Mundo es su banda paralela. ¿El nombre es por el buen rollito?

Todo viene por una sugerencia de nuestro teclista cubano, que una vez me dijo: «Javi, acuérdate del Tercer Mundo». Pensé que era el momento.

¿Fuerza su voz para ser singular?

Yo es que canto así. Hay una canción de Rubén Blades, 'Es tan difícil ser original en estos días que todo se copia...'. Tengo una voz personal, gusta o no gusta, no hay termino medio.

¿Le ha servido para tapar defectos?

Hombre, yo creo que me ha servido más para destacar, aunque yo sé que mi forma de cantar provoca tanto adhesiones como rechazos.

Decían que Bunbury le imitaba...

En los primeros tiempos sí. Además lo sé porque ellos vinieron a un concierto nuestro como seguidores.

«España está como en el posfranquismo en la música y casi en la política». ¿No se la está usted jugando con el PP?

¿Por qué me la voy a jugar? También he dicho que hay mucho comunistón de pasteleo que no acepta que Fidel es un dictador. Por lo que me afecta debo decir que dentro del PP hay una diferencia abismal entre gente como nuestro alcalde y Álvarez Cascos. Ahora bien, la figura de José María Aznar me irrita sobremanera.

¿Qué echa usted de menos de los ochenta?

El momento musical era fantástico, fue muy particular. Eso se ve mucho mejor con la perspectiva del tiempo, y yo lo veo como una borrachera colectiva.

¿Sigue en contacto con sus fans?

Sí, gracias a la página web que nos la han hecho unos seguidores y que es de las mejores de grupos.

En el colegio era el 'modernillo de la clase' ¿Y ahora?

Si me pregunta si sigo estando al día en música, la respuesta es sí. Que siga siendo un modernillo, bueno, ya voy para los cuarenta y las cosas no son como antes.

¿Se ha vuelto conservador?

En absoluto, eso no va con mi forma de ser. Además, me parece muy bien que los jóvenes que empiezan con la música se metan con los mayores. Mola que la juventud se rebele.

Artista, presentador de radio, ciclista, aficionado a las motos, ¿Quien mucho abarca poco aprieta?

Si no abarco nada, soy músico y amo todo lo que tenga que ver con ella.

¿Y si no hubiera sido músico?

Periodista. De hecho no lo estudié porque no quería tener que viajar.

¿Que le ata a Torremolinos?

Yo creo que es una ciudad perfecta para vivir. Y eso que los malagueños somos muy puñeteros.

¿Se siente obligado a dejar huella como Antonio Banderas?

No. Si algo me gusta de los malagueños es que no somos chovinistas

Fuente diariosur.es