Reversos

Javier Ojeda es ante todo un melómano inquieto, de cultura musical vastísima, que no puede dejar de darle vueltas a los más diversos y peregrinos proyectos. El cantante de Danza Invisible estrenó el año pasado una nueva faceta, la de cronista de una época, con el seminal Una historia del pop malagueño, exitoso libro que ya es el canon de la música malacitana. Además, no para de subirse a los escenarios para apoyar los proyectos de sus amigos, que son legión. Le vimos con Toni Zenet en el Echegaray, con Kiko Veneno y Sabino Méndez en la presentación del número de Litoral Rock español. Poesía & imagen, apoyando con su voz a multitud de grupos locales, cantando en un videoclip de Motel Caimán…

Su nueva aventura es un ejercicio de reinvención creativa. Javier Ojeda grabó a finales del 2010 en el Teatro Echegaray de Málaga (lunes 27 y martes 28 de diciembre) la mayor parte de su Reversos, un álbum que tiene también su lado en estudio y que incluye composiciones nuevas, poemas musicados, canciones no incluidas en su debut en solitario (Polo Sur, 06), versiones especiales y regrabaciones de temas de Danza con nuevos arreglos e instrumentistas. De dar forma, unidad y coherencia a Reversos se ha encargado un grupo de primera línea, formado por el productor Miguel Paredes a los controles y también a los teclados, bajo, guitarra, coros y ‘electrodomésticos’, Carlos Germade (mitad de Hermanas Sister) a la guitarra, Roberto Cantero a cargo de los metales, teclados y coros, y Paco Vilchez a la batería.

En una rueda de prensa celebrada en Málaga los periodistas indagaron sobre qué canciones de Danza Invisible se versionarían. “De una lista previa de 10 temas escogimos aquellos a los que pudiéramos darles otra lectura. El resultado son versiones muy distintas, y que no son cómodas”. Así, se oirán Sin aliento, El ángel caído o Las reglas del juego mezcladas con canciones bolivianas, mexicanas o argentinas, temas de Dylan y nuevas composiciones del intérprete.

Javier Ojeda ofreció dos conciertos eléctricos, con temas “muy muy salvajes y otros muy, muy profundos”, como dice en su blog, y en los que participaron distintos músicos invitados como Sean Frutos, cantante de Second. Los dos ‘bolos’ se grabaron y filmaron, y de ellos se incluirán casi todos los temas para Reversos, que en sus palabras no será en absoluto parecido al típico “disco-espectáculo de B-Sides & Rarities”, sino una colección equilibrada de “reconstrucciones” que permitirán escuchar al Ojeda más audaz. En Una historia del pop malagueño, Javier declaraba lo siguiente al periodista Manolo Bellido, que se encargó de la redacción de las páginas dedicadas a Danza Invisible: “El material más comercial debe servir para reforzar la carrera de Danza, mientras que lo raro y más experimental lo saco bajo mi nombre, sin que esta diferenciación necesaria quiera decir que una cosa es mejor que otra”.

En el Teatro Echegaray vimos pues la faceta del Ojeda más intrépido, el cantante que en el plano creativo prefiere destacar su papel de argamasa musical de las ideas colectivas: “Más que un compositor al uso, soy una especie de ‘catalizador’; un tipo que, apoyado en unos buenos acordes y textos ajenos, soy capaz de sacar adelante una canción, con su melodía, estructura, etc., y con no poco esfuerzo. Por eso siempre utilizo ‘acordes’ y versos de segunda mano’ en mis temas originales, de ahí el juego de palabras de ‘Re-versos’. Y si me gusta también hacer versiones ajenas es porque antes que nada soy vocalista, y me encanta expresar mis sentimientos con palabras y músicas de otros, como siempre hicieron Elvis, Sinatra o Lavoe, que casi nunca compusieron en su vida, ni puñetera falta que hizo”.

La génesis del proyecto:

Javier Ojeda recibió a principios de verano del 2010 una propuesta para hacer un espectáculo especial y original en el Teatro Echegaray. El intérprete, cuyas últimas actuaciones en solitario o sus colaboraciones habían sido sobre todo en acústico o en formatos muy especiales (recordemos Memento, espectáculo organizado por el Instituto Municipal del Libro y el Cervantes sobre poemas de Hinojosa o Concha Méndez), empezó a darle vueltas a sus meninges. Él contaba el proceso hace poco:

Me pongo a rebuscar en casa y comienzo a alucinar viendo todas las cosas aprovechables que tengo por ahí. Canciones que no incluí en Polo Sur porque no pegaban estilísticamente, o, sobre todo, porque no acababa de estar contento con la letra o los arreglos. Si las termino por fin (¡hecho!) y las junto con las nuevas que hice durante la gestación de Tía Lucía [2010, último disco de Danza Invisible] ya son un montoncito. Hablando de versiones ajenas, me he encontrado con un montón de bocetos de temas que, por los motivos que sea, nunca he llegado a publicar con Danza Invisible. Eh, ¿y el versionador versionado? Siempre he tenido la vieja aspiración de regrabar alguna de nuestras viejas canciones con otros músicos y una visión radicalmente distinta. Toma ya, me estoy poniendo como una moto, ¿a dónde vamos? ¡Ya está! ¿Por qué no todas estas ideas a la vez? Sería como hacer un Deudas pendientes, ese concepto basado en recopilar piezas desperdigadas por aquí y por allá que nunca han visto la luz en forma de álbum. ¿He dicho álbum? Eso es, este esfuerzo merece la pena verse reflejado discográficamente, le voy a proponer a Miguel [Gallego, director de Producción del Cervantes y el Echegaray] el grabar el evento en directo con vistas a sacar un nuevo disco. Rizemos el rizo, ya he publicado dos discos en directo con Danza, ¿y si lo grabo en directo y lo completo en estudio? No lo he hecho nunca y, además, eso me permite tener tiempo para poder invitar a algunos-as cantantes amigoa-as para hacer algún dúo y, quién sabe, revisar alguno de los temas con más detenimiento. Mis neuronas se ponen en ebullición, qué ilusión, nuevo disco para el 2011.

- Javier Ojeda. Extraído de su blog (http://javierojeda.blogcindario.com)

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