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Decir que el disco Polo Sur
abre la carrera en solitario de Javier Ojeda,
cantante de Danza Invisible, no es
decir la verdad completa. De hecho, Javier lleva años
buscándose la vida en garitos, descargas, colaboraciones
anónimas, experimentos esporádicos, recitales
sorpresa, discos de colaboraciones y demás, para
poder sacar lo que al margen de Danza hay en él.
Lo invisible del cantante más energético
de su generación. Polo Sur
no es más que la constatación discográfica
de una realidad: el talento musical y el lenguaje expresivo
de JO va más allá del libro blanco de
Danza Invisible.
Polo Sur certifica
varias cosas. Una, que Javier Ojeda pertenece
por todo derecho a una transgeneración de cantantes
teatrales, de histriones de la voz, en un país,
España, donde a los intérpretes masculinos,
salvo excelsas excepciones, les ha dado siempre mucha
vergüenza salirse de su carril vocal y expresivo.
Un ejemplo para entendernos: a Brassens
o Brel sólo lo podían
trasladar en español cantantes latinoamericanos.
En España o somos muy excesivos o tenemos mucho
sentido del ridículo. Javier es por mediterraneidad
(o mejor, ‘malaguitud’), condiciones vocales
y físicas, origen y carácter, formación
musical y por llevar más años en el escenario
que un palmero de Lola Flores, miembro de esa lista
heteróclita de intérpretes donde habitan
desde un Bunbury a un Tino
Casal, desde un Raphael a
un Nino Bravo, desde un Miguel
Bosé a un Javier Álvarez,
pasando por Mike Kennedy, por Camilo
Sesto o Marc Parrot y su alias
con peca.
En Polo Sur
Javier es más amplio y Ojeda que nunca. Es seductor.
Es puta. Es crooner desatado. Es salsero medio tumbao.
Es a veces David Sylvian fusionado
con Héctor Lavoe. Es el chico
al que cierto house le puede caber y el que ha sido
capaz de convertir a los discutibles ochenta en referencia
elegante, quitándole las hombreras y los lamés
horteras. Los excesos de teclados en muchas de estas
canciones se convierten en señales y texturas.
Es otra de las certificaciones: los ochenta aportaron
mucho más musicalmente de lo que se reconoce.
Y estos ochenta de Polo Sur son elegantes y destilados.
Última certificación:
se nota que Javier ama las canciones. Ama al pop (en
el sentido amplio de música popular) y a estas
alturas ya no se debe a bandera estilística alguna.
Demuestra que viene de los ochenta pero que a estas
alturas ya no le importa ser más Simple
Minds que Bryan Ferry o ser
más Prefab Sprout que New
Order. No le importa reconocer que los boleros
le matan. Que le gusta bailar y hacer bailar. Llegados
a los cuarenta años, ya somos dueños de
nuestra fatalidad o nuestra excelencia. Lo único
que le pedimos a un artista es que nos cuente lo que
sabe. Que no cree tan sólo pensando en los otros
40 que se llaman principales. A partir de ese momento
sólo se entra en los cuarenta por derecho, aunque
camines torcido. Y Javier sabe mucho más de lo
que muchos sospechan.
Ha hecho un disco que también
es un poco ahí queda eso. Devorador de ritmos
y sonidos, Javier puede irse ya tranquilo a la cama
con este Polo Sur. Elegante y lleno de alma. Oscuro
a veces y sugerente siempre. Como un volcán helado.
Como esos depredadores que sin tocarte un pelo te hacen
temblar sólo acariciando el borde de una copa
sin mirarla. Hijo de su historia, nos la cuenta ahora.
Estamos ante un músico con cosas que contar.
Con cosas que cantar. Canta en Polo Sur
uno de los autorretratos posibles de un cantante superlativo.
Un tipo al que no le importa expresar lo que lleva dentro.
Ya se sabe: uno empieza a ganar cuando ya sabe que no
tiene nada que perder.
POLO SUR
En Polo Sur,
Javier ha hecho lo que sabe hacer mejor, rodearse de
amigos con los que disfrutar su excelente cultura musical.
Así el teclista y arreglista invidente Toni
Romero; el guitarrista y compositor del grupo
malagueño ya desaparecido Serie B,
Agustín Ansorena; el guitarrista
y arreglista Miguel Paredes, miembro
actual de otro elegante grupo malagueño, Caradefuego
y productor de Efecto Mariposa; la
cantante de los mismos, Susana Alva;
el saxofonista Roberto Cantero, el
batería Coki Jiménez
y Toni Cantero músicos con el
primero del fantástico grupo malagueño
de funky y hiphop Fulano y ahora en
el nuevo Chambao; el bajista de
Héroes del Silencio, Joaquín
Cardiel, un musicazo; Javier Caffarena,
otro músico malagueño asociado al cine;
Isaac Aguilera (El Joven Isaac), guitarrista
y arreglista, miembro de grupos como Domestic
y, por supuesto, Nacho Serrano, hoy
reputado productor y arreglista musical de música
dance, house y electrónica y miembro de los míticos
Niños de Brasil.
Asimismo están las letras de
José Mari Villalobos, alter
ego del enigmático Sr. Gris,
o Antonio de la Rosa, letrista de los
últimos discos de Danza Invisible.
Letras que siguen situando a Ojeda en el territorio
que más le gusta: la seducción, la sensualidad,
la melancolía del fin del verano y las fiestas
que acaban, la ausencia, las carreteras o el escenario
marino, un escenario propio de road movie por la carretera
de la Costa del sol donde Ojeda vive desde los 18 años,
en ese pueblecito ya epítome del se vende/for
sale que es Torremolinos y que un buen día fue
barrio de Málaga para escindirse con toda su
originalidad semisajona y crear mito. Y casi Javier
se fue a Torremolinos desde Málaga a la vez a
la vez que ambos pueblos se separaron: años de
juventud, rebeldía y energía a los que
hoy se asiste con una mezcla de melancolía, cinismo,
serenidad y ternura. Y así suena el disco: doce
fragmentos de una película con mucho de ese escenario
solar, lleno de carteles en inglés junto a matas
de pita y chumberas donde cada verano el amor llega
y se va. Como del verano al otoño.
Recuerda un poco a ese disco de Germán
Coppini en solitario, para el que suscribe
una joyita olvidada, El ladrón de Bagdad, en
el sentido de una obra de ser una obra de un cantante/creador
de muy amplio espectro que a veces se ha visto demasiado
aherrojado por el peso de su banda. Pero es Polo Sur
un disco más exacto, sutilmente conceptual, más
preciso en su tiro, donde ya Ojeda no se ve en la necesidad
de mostrar todo lo que sabe hacer. Un trabajo que recuerda
que Ojeda siempre ha sido un cantante, que quizá
haya querido ser El Cantante (título
y casi nick nobiliario con el que el salsero Héctor
Lavoe pasó a la posteridad), pero que
no sabe ni quiere disfrutar de su talento en egotrip
solitario, sino como celebración, en compañía
de otros. Las versiones de clásicos, de las que
se pueden disfrutar tres en este disco, es otra de las
señas de identidad de Javier, quien ya en 2001
ofreciera varios conciertos en solitario con su banda
El Tercer Mundo –algunos de cuyos
músicos colaboran con él en este Polo
Sur– haciendo muy peculiares versiones
de temas de Lavoe, Bowie,
Roxy Music, Ray Davies
o Prefab Sprout. Quizá en aquellos
trabajos esté parte del germen de este Ojeda
que sale a cantar en una sala de fiestas de la Costa
del Sol, si la Costa del Sol fuese Las Vegas metida
en una burbuja lynchiana y siempre que el cantante pudiese
ir a cantar con su basca, montado en su bicicleta, derrochando
energía, amistad, entusiasmo y líneas
armónicas de voz a aquel que quiera lanzarse
a bailar con él, a sentir con él toda
una memoria de teclados, guitarras, viajes, susurros,
falsetes, caricias lentas y teatros en miniatura.
1. BESOS AL AIRE:
El primer tema pide en su letra “Algo que poder
tocar, algo que poder sentir, algo que poder soñar
junto a ti” y en su sonido guitarrero nos traslada
al mejor Roxy Music. En algo recuerda aquellos discos
originales de Danza, A tu alcance o Contacto
interior. Una vez más Ojeda canta desde
la puesta de sol. La hora bruja donde tanto en Danza
como en el resto del disco una y otra vez aparecen.
2. CINTURA DE ARENA:
Una suerte de soul danzable y elegante a lo Erykah
Badu. Con una guitarra bluesera y una sugerente
línea de violín. “En las caracolas
ya no se oye el mar/ cuando tú no estás”.
Muestra esta melancolía tan costasoleña
donde detrás de cada éxtasis solar hay
una conciencia de paraíso que se marcha, de cementerio
marino. Ojeda se hace fuerte en el recitativo. Muy pegadizo
el estribillo.
3. EL VAIVEN DE LAS OLAS:
Con ruido de proyector de película escuchamos
una entrada de bajo que podría firmar U2.
“Hace algunos años todo llevaba un ritmo
más lento”, dice esta especie de crónica
de melancólico perdedor con canción dentro
de la canción. Una canción que podría
versionear el mismísimo Bunbury. Tiene un poco
de sus admirados Prefab Sprout, capaces de hacer micropop
narrativo con alardes sinfónicos.
4. LAS PALABRAS SOLO SON
PALABRAS: Un slide guitarrero y la batería
de Coki abren este tema contundente.
Con la voz de Susana Alva, la cantante
de sus paisanos Efecto Mariposa, casi
devolviéndole el favor de las 48 semanas de número
1 en 40 principales que el tema No me crees, cantado
a dúo con él, supuso. “Las palabras
sólo son palabras. Nada cambia todo sigue igual”
dice este buen estribillo que musicalmente podría
firmar Gainsbourg.
5. AMOR ES LA DROGA:
Unos jadeos abren esta versión del maravilloso
tema de Ferry y Roxy Music,
Love is the drug, con versión en español
de Antonio de la Rosa el último
letrista de Danza Invisible... Curiosamente,
suena más al Bowie de Let’s dance
que al Ferry que lo idolatraba desde siempre. En estos
temas Ojeda muestra su adeene como quien enseña
una cicatriz de la que no se avergüenza. Garitos
nocturnos y canalleo en una voz que ya tiene solera.
6. EMBORRACHAME DE AMOR:
Seguimos con las versiones. Emborráchame de amor
muestra una de las debilidades del cantante: los clásicos
latinos y del bolero. Los agudos de Javier le permiten
hacer cosas que sólo un Héctor
Lavoe (uno de sus héroes y malditos
que alientan sus gustos) puede permitirse. Sin embargo,
como en otras ocasiones, no hay camaleonismo bowiano,
sino ojedización. Canta con suavidad y chulería
cool algo donde podría desatarse, pero no lo
hace. “Bolero portuario, con olor a mar”,
definió esta canción su compositor, el
peruano Mario Cavagnaro. Los teclados
del malagueño Toni Romero le
dan el tumbao y el feelin’ que necesita esta pieza.
De nuevo Javier en su club peculiar, casi cantando en
el Teatro del Silencio de Mullholand Drive.
7. CUESTION DE FE:
Volvemos a pie de orilla con un puntito funky. El lugar
donde las emociones de Ojeda le invitan a la reflexión
sobre el paso del tiempo. Con letra de Antonio
de la Rosa, canta: “Cualquier ilusión
perdida/ Puede encontrarse después/ Porque a
veces esta vida/ Es sólo cuestión de fe.
/De pie frente a la playa/ Veo al mar romper su pena/
Y no importa dónde vaya/ Que siempre vuelve a
la arena. /Es sólo cuestión de fe”,
permite a Ojeda mostrar sus calidades vocales más
elviseras. Un histrionismo vocal sin caer en la autoparodia
ni en el egocentrismo. Los coros de Tachenko
también brillan.
8. PÁGINAS EN BLANCO:
La guitarra nos vuelve a llevar a la melancolía
pop. Un tema escrito por el Sr. Gris
sobre la falta de inspiración. De nuevo el aire
de caída de la tarde con brisa marina cercana.
Los coros de Alicia Carrillo y el saxo
de Roberto Cantero le dan un plus de
ternura y sensualidad al tema.
9. JUEGOS:
De nuevo Javier se marca una versión. En esta
ocasión del Tell it like it is, que
popularizó el soulman y baladista de color Aaron
Neville, con música y letra de George
Davis y Lee Diamond. Basada
en la adaptación al castellano de Freddy
Fender. Javier la canta estupenda y sencillamente.
10. EL EXTRAÑO VIAJE:
Las olas del mar y una cita sonora a la celebérrima
banda sonora de Encuentros en la Tercera fase abre esta
otra canción de ambiente marino, sirenas cercanas
con citas cinéfilas. Es el tema con aires más
flamenco chill. Ma non troppo. Javier le pone voz a
un mensaje teatral muy soul dentro una botella. Fantásticos
los coros femeninos de Natalia Clavier.
11. SIN TI:
Este funky con recitativo sobre la sensualidad es su
sexual healing, donde más recursos seductores
y eróticos saca con su voz. Con un deje aflamencao,
Javier se deja mecer y mece a la chica que quiera creer
que a ella se la canta. Sonará en discotecas,
seguro.
12. PEGADO A TU CUERPO:
Unas campanitas de fondo anuncian que acaba el disco
con su primer single. Pegado a tu cuerpo, con letra
de Juan Mari Montes y un estribillo
pegadizo. Y una línea más ochentera. Una
vez más el bajo –los bajos– de este
disco, junto a los teclados y las guitarras marcan el
ritmo y la cadencia. El nanana del estribillo sirve
para irse con una extraña mezcla de sensualidad,
alegría y melancolía. Te entran ganas
de comenzar de nuevo a hacer girar el círculo.
Héctor Márquez
Besos
al Aire
Cuando el sol se va trato de adivinar
Como unir las piezas sobre algo real
Y para qué parar, y por qué seguir
Así son las cosas, las cosas son así
Si pudiera verte una vez más
No daría besos al aire
No sé, no sé, necesito más
Algo que poder tocar
Algo que poder sentir
Algo que poder soñar (junto a ti)
Me queda la noche, su ruido de vasos
Su murmullo de voces su gente de paso
Te beso cuando bebo te acaricio al bailar
Hay un “te quiero” en la risa y mucha prisa
al andar
Si pudiera verte una vez más
No daría besos al aire
No sé, no sé, necesito más
Algo que poder tocar
Algo que poder sentir
Algo que poder soñar (junto a ti)
Brindo por ti aunque todo esté quieto
Y me amenace la soledad
Habrá que olvidar
Darle tiempo al tiempo
Soñar despierto o no despertar
Si pudiera verte una vez más
No daría besos al aire
No sé, no sé, necesito más
Si pudiera hacerte regresar
Todo sería más fácil
No sé, no sé, necesito más
Algo que poder tocar
Algo que poder sentir
Algo que poder soñar
Cintura
de arena
Cintura de arena duna de placer
Se curva la culebra mudando la piel
Remolino de humo jugando en la luz
Pierdo el equilibrio cuando miro al sur
Aquella mirada que quemaba el sol
La llevo tatuada en el corazón
Labios que no acaban de azúcar y miel
Noche derramada por una mujer
Que me hizo temblar de amor
Que me hace sentir así
Tengo que escapar correr salir
Uuu aaaa
En las caracolas ya no se oye el mar
Cuando tú no estás
Cuánto durará dime hasta dónde
Dime cómo será dónde se esconde
Tendrá que haber una segunda parte
Tendremos que seguir haciendo arte
Dame alguna señal una respuesta
Siempre he dejado la puerta entreabierta
Dime sí dime no dime que sí
Dime no, dime no, dime sí…
No quiero temblar de amor
No quiero sentirme así
Tengo que escapar correr salir
Uuu aaaa…
Qué me hizo temblar de amor…
Uuu gira la rueda otra vez
Oigo de nuevo esa voz
Me dice que tú y yo no somos dos
Viene girando rodando
Moviendo esa cintura esa figura
Pierdo el equilibrio en Cuba
Pero tú y yo nunca seremos dos
Vaya silueta esa culebra
Saca la lengua y se acerca y te pica
Oigo de nuevo esa voz bla bla bla blo blo blo
No quiero temblar de amor…
Uuu aaaa
Todo es tan confuso a mi alrededor
Qué puedo hacer
Cuando tú no estás
El
vaivén de las olas
Tengo una historia que contar;
hace algunos años, supongo...
Todo llevaba un ritmo más lento
Y yo era un tipo algo singular, un lobo de mar
De sonrisa vieja, de esas del rabillo de luz
Bailaba claquet salpicando las aceras
Viento en popa a toda vela
Un acordeón suena, suena que suena
Y de repente...
¡El vaivén de las olas!
Tuve una extraña sensación, aquella noche.
¡El vaivén de las olas!
De pronto, el tiempo se paró.
El “Saratoga” no era un bar, era un sombrero,
Era el cielo; entonces todo era a cara o cruz
Ella fumaba sin parar
Con la mirada fría y perdida
Queriéndome decir:
“Yo soy la fatal”
Y me embrujó con esas faldas al vuelo
Llenándose de viento
Me engatusó al quitarse el guante negro
Y de repente...
¡El vaivén de las olas!...
¿Cómo bajar del tranvía del deseo
Un eterno pasajero como yo? Sencillamente...
¡El vaivén de las olas!...
No hay tiempo, no hay tiempo.
Las
palabras solo son palabras
¿Por qué no hablar con los detalles,
con las caricias como suelen hacer
Los buenos amantes? Siempre es ayer en mi corazón
-
Dame una sonrisa, dame otro amanecer y hazme gigante.
La música se oye de fondo con tan sólo
mirarte
Las palabras sólo son palabras
Nada cambian, todo sigue igual.
Un guiño sutil, mesa para dos, una sorpresa nueva,
un día a día
De pequeñas cosas. El silencio aquel color verde
mar,
La jaula de los pájaros vacía, eso es
lo que importa.
La música está en tu mirada, no hace falta
decir nada
Las palabras sólo son palabras
Nada cambian, todo sigue igual,
Mágico viaje hacia ningún lugar.
Mar de arena, desierto de agua,
Mágico viaje hacia ningún lugar.
Poder construir algo de verdad, dejar de hacer castillos
en la arena
¡Que valga la pena!
Un gesto infantil, un beso al pasar
La vida no son sólo cuatro letras encadenadas.
La música está en tu mirada -
No hace falta decir nada
Las palabras...
Mágico viaje...
Las palabras...
Amor
es la droga
No es muy normal
Que nadie entre sin llamar
No es lo ideal
Hacer stop
Tanto tiempo sin salir
Esa luz roja parece decir:
“¡Venga, vamos, anímate a entrar!”
Sí, amor es la droga que vas a buscar
Eres tú, eres tú, ¿cara o cruz?
Confusión cuando no hay luz
Y todo es tan natural
Amor es la droga, ¿por qué disimular?
Oh oh qué sensación
Amor es la droga, no hay nada mejor
Oh oh qué frenesí
¿Tienes droga para mí?
Hay lugar donde aparcar
Y se puede reservar
Los solteros en el bar
Tienen su oportunidad
Si se cansan de mirar
Siempre lo pueden tocar
Yo digo: “¿vienes?”Y ella: “¿por
qué no?”
El resto es cosa de imaginación
Oh oh qué sensación
Amor es la droga, no hay nada mejor
Oh oh qué frenesí
Amor es la droga para mí
Oh oh qué sensación
Amor es la droga, no hay nada mejor
Oh oh que frenesí
¿Tienes droga para mí?
Emborráchame
de amor
No me preguntes qué me pasa
Tal vez yo mismo no lo sé
Préstame unas horas de tu vida
Y si esta noche está perdida
Encontrémonos los dos
No me preguntes ni mi nombre
Quiero olvidar hasta quien soy
Piensa que tan sólo soy un hombre
Y si lloro, no te asombres
No es por falta de valor
No sé quién eres tú y no interesa
Sólo sé que mi tristeza
Necesita tu calor
Y al esconder mi cara en tu cabello
Pensaré que sólo es bello
Este instante del amor
Pero no, no me preguntes nada
Hazlo si quieres, por favor
Y bebamos en la copa de la aurora
Y esta noche, pecadora,
Emborráchame de amor
Cuestión
de fe
Entre lo más grande
Que se puede tener
Están los sueños que se han cumplido
Cuando ya habíamos perdido la fe
Dame un poco de tu tiempo
Lo poco que te vaya sobrando
Yo sólo he aprendido cómo debo hacerlo
Si tú no pasas de largo
De pie frente a la playa
Veo al mar romper su pena
Y no importa donde vaya
Que siempre vuelve a la arena
Dame amor a fondo perdido
Y tal vez puedas recuperarlo
No sé qué haré si pasa el tiempo
Por ahora yo te sigo esperando
Cualquier ilusión perdida
Puede encontrarse después
Porque a veces esta vida
Es sólo cuestión de fe
De pie frente a la playa
Veo al mar romper su pena
Y no importa donde vaya
Que siempre vuelve a la arena
Páginas
en blanco
Quisiera poder rellenar
Con la poesía que hay en ti
Todas las páginas en blanco
(Pero al final)
Me frena la velocidad
O me va enredando el azar
O lo que se me ocurre es falso
Otra vez
Las musas vuelven a estar
Jugando a quién engaña a quién
Escondidas en la luz
De la otra cara de la luna
“¡No estoy!”
(Y me pregunto por qué)
Por qué estoy atrapado aquí
En esta canción, sin saber
A quién estoy queriendo tanto
Mejor será dejarlo así
Y no pretender nada más
Que lo que nos vaya pasando
Otra vez
Las musas vuelven a estar
Jugando a quién engaña a quién
Escondidas en la luz
De la otra cara de la luna
Las musas vuelven a estar
Jugando a quién engaña a quién
¿Cómo podría acabar
Lo que nunca ha comenzado?
“¡No estoy!”
Juegos
Si tú quieres jugar conmigo
Anda y búscate otro amor
No tengo tiempo para juegos
Y tu juguete, no lo soy
Si yo te quise tanto
Ahora ya no te aguanto
Pero si quieres mis besos
Te los daré, te los daré
Dime la verdad
No tengas miedo
Y ven a darme tu calor
No tengo tiempo para juegos
Y tu juguete yo no soy
Si yo te quise tanto
Ahora ya no te aguanto
Pero si quieres mis besos
Yo te los daré, yo te los daré
Dime la verdad
No tengas miedo
Anda y búscate otro amor
Porque yo no tengo tiempo para juegos
Y tu juguete, no lo soy
Dime la verdad
Porque te quiero,
Te quiero en mi corazón
El
extraño viaje
En una botella
Viajo por el mar
Me miran los peces
Detrás del cristal
Soy un mensaje
Que flotando va
Sin pena ni gloria
Solamente va
El otoño en el agua
No tiene olor ni color.
En una botella
Viajo por el mar
Un faro a lo lejos
Me hace dudar
Que soy un mensaje
Que flotando va
Sin pena ni gloria
Solamente va
Sueños de tierra
Tal vez una red
No tengo remedio
Me quedaré a ver
Lo que nos depara la corriente
El caso es que hay una sirena en el sur
Y yo tengo la misma curiosidad que tú.
El otoño en el agua
No tiene olor ni color.
Sin
ti
Porque sin ti no me conozco
Cuando estoy solo frente al espejo
Y viajo solo recorriendo el mundo
Desde mi colchón
Porque tan sólo tenerte delante
Es como una caricia
Sólo hay espinas cuando tú estás
lejos
Ya no sé quien soy
Porque tú eres para mí cariño mío
Los cinco sentidos
Voy por la casa como un vagabundo
Y no sé donde voy
Porque me falta la luz
De tus ojitos de hierbabuena
Y esa sonrisa mañanera
Cómplice de nuestro amor
Eres la estrellita más
Bonita del cielo
El más bello verso de amor
Eres mi única razón
Porque a tu lado
El pulso se me acelera
Como si fuera un tambor
Pero también voy como un loco
Cuesta abajo sin rumbo y sin frenos
Porque sin ti todo parece
Estar fuera de control
Y es que la vida se me escapa
Como el agua entre los dedos
Y los recuerdos se amontonan
Llegando de dos en dos
Eres la estrellita más
Bonita del cielo
El más bello verso de amor
Eres mi única razón
Me siento a salvo
Contigo y quiero que vuelvas
Tú me has en envenenado el corazón
Sin ti ya nada es igual
Todo es una nube gris
Pegado
a tu cuerpo
Nuevo rincón por descubrir
Algún viejo amor que olvidar
El placer de ver que supe elegir
Caracolas en tu mar.
Si me perdí, yendo contrarreloj
Vanidad de un triunfador
Ciego y tenaz, cantando la canción
Ceremonias de rock and roll.
Pegado a tu cuerpo encontré mi verdad
Las respuestas que vine a buscar
Tu boca junto a mi boca sin más
En el hueco de tu vientre levanto mi hogar
Lalalalalalala...
Lalalalalalala...
Hoy al fin sé
Que no importa llegar
Si tú en la meta no estás,
Que el laurel es
Savia por marchitar
La corona que engendra soledad.
No me asusta perder
Ni me excita ganar
No me empuja ninguna ambición.
Pegado a tu cuerpo encontré mi verdad
Las respuestas que vine a buscar
Tu boca junto a mi boca sin más
En el hueco de tu vientre levanto mi hogar
Lalalalalalala...
Lalalalalalala...
Un camino al sur por transitar
Vino antiguo para beber
Tiempo que perder, sueños que gastar
Nuevas rutas que olvidé.
Si me perdí, fui detrás de una luz
Deslumbrante de placer
Pobre y sin fe, hoy me ves regresar
Y en ti me pienso quedar.
Pegado a tu cuerpo encontré mi verdad
Las respuestas que vine a buscar
Tu boca junto a mi boca sin más
En el hueco de tu vientre levanto mi hogar
Lalalalalalala...
Lalalalalalala...
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