Efectos
Personales
Coincidiendo con su vigésimo aniversario,
en el verano de 2001 aparece “Efectos
Personales”, un álbum intimista que recrea atmósferas
mucho más densas de lo que el Danza
Invisible nos tenían acostumbrados, y en el que sorprendentemente
el grupo, después de tantos años, es capaz de mostrarse
vivo, inquieto y lleno de curiosidad por descubrir matices y sonidos,
aspecto éste que aún siguen cultivando mucho en sus
directos.
Es este trabajo algo especial para el grupo, si
bien fue el primero grabado en Málaga, concretamente en “El
Cortijo”. En esta ocasión se mezclan los marcados ritmos
instrumentales con una potencia vocal sin igual, donde Javier
Ojeda exprime toda la capacidad de su voz, desde los graves
hasta los más agudos tonos en canciones como “¿Cuánto,
cuánto?", y sobre todo, en “Pero
ahora...”.
Efectos personales,
sagradas pertenencias o es atroz impertinencia eso de que a las
esencias las guardan en frascos pequeños. "Si
no estás tú" yo soy tu dueño y
"lo que dicen por ahí"
no me quita más el sueño. ¡Viva la vida sin
ti!
Cuánto pesa lo pasado al pasar de claro
a oscuro "pero ahora...",
si me apuro, "en la palma de mi mano"
veo radiante mi futuro. Dirán que fui un ruin al pretender
que un tesoro que pasa de plata y oro, a mí sólo y
sin decoro se pudiera descubrir. Lo que no tiene importancia y en
épocas de abundancia "cuánto"
nos cuesta llamar.
La verdad es esa rancia que sale sin maquillar
a recibir a su amante con la carita lavá. "Donde
el corazón nos lleve" será "el
punto de partida" y "las ruedas"
que nos mueven son las penas y alegrías que como el humo
se van, "tú me diste"
el agua bendita que son las "olas del
mar". Cuando suenen "los tambores"...
quién sabe dónde estarás. |